lunes, 23 de febrero de 2009


En el siglo IX se descubrió en Galicia el cuerpo del Apóstol Santiago el Mayor. Pronto aparecieron peregrinos que se dirigían a Compostela con la intención de ganar indulgencias, cumplir penas canónicas y civiles o por el simple gusto de viajar.
De toda Europa acudían "francos" (en la España medieval se llamaba franco a todo el que vivía más allá de los Pirineos) siguiendo la ruta jacobea o el camino francés.
El descubrimiento del sepulcro del apóstol Santiago abrió para el Bierzo una vía cultural y económica de suma importancia.
En el Bierzo se entraba por el puerto de Foncebadón (siglo XI - XII), donde veían la Cruz de Ferro, a cuyos pies dicta la tradición que se ha de depositar una piedra para alejar los peligros del camino. Allí eran atendidos por el eremita Gaucelmo. Se pasaba luego por Molinaseca, por Ponferrada (donde estaba y aún se encuentra el Hospital de la Reina fundado a fines del siglo XV por los Reyes Católicos) , por Cacabelos y Villafranca, donde se encuentra la famosa Puerta del Perdón.
Ya entonces el vino del Bierzo destacaba. El viajero Küning Von Vach decía de Villafranca : "bebe el vino con discreto miramiento porque saca a alguno de sentido".
Se salía del Bierzo por el Cebrero, donde encontramos las pallozas de Santa María del Cebrero. En Triacastela, ya en Galicia, los peregrinos cogían piedras paara la catedral románica en construcción y al fin entraban en Compostela con cantos de júbilo.
El camino de Santiago influyó en El Bierzo de diferentes maneras:
Creando o desarrollando ciudades.
Cambiando ritos religiosos.
Facilitando el comercio.
Trayendo noticias...
En definitiva, el camino de Santiago fue decisivo para que El Bierzo mantuviese un contacto constante con el resto de Europa y formase parte de una cultura más universal.

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